Fuimos eso que no se cuenta, ni se admite, pero que nunca se olvida.
Mira quién mata por ti, antes de morir por nadie.
Tenerlo todo menos a él, es como no tener nada.
Te llevan al cielo con sus palabras para luego dejarte caer de lo más alto con sus acciones.
Y ahora sólo somos dos desconocidos que se conocen muy bien.
Dejé mi sonrisa entre sus labios.
Sólo eran palabras, pero me ayudaban a levantarme cuando lo único que queria era destruirme.
Tú no sabías luchar, tú sólo sabías sacar las armas, casi siempre, con la persona equivocada.
Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidar es difícil para el que tiene corazón.
Que aquí cualquiera abre cicatrices, pero a ver quién tiene cojones de cerrarlas.
Fíjate en ella, matrícula de honor e idiota por creer en el amor.
Y cuando lo dijo dolió tanto que pude escuchar cómo mi corazón se rompía.
Esas ganas de cerrar los ojos y que todo vuelva a ser como antes.
Nunca sabrás cuánto coraje debe tener alguien con el corazón roto, para volver a confiar en el amor una vez más.
Yo firme sin leer la letra pequeña, donde ponía la hostia que me iba a pegar.
Olvida todo lo que has escuchado hasta la fecha: sé que es complicado, pero por algo se empieza.
Entonces me fui, no podía hacer más. No me dió ninguna oportunidad. La única salida digna era la huída.
Nunca dejes que nadie se convierta en tu todo, porque cuando se vaya no te quedará nada.
Hoy escayolé mi corazón contra los te quieros.
Te vas porque es más fácil alejarse que luchar por lo que realmente quieres.
El peor de mis errores fue el de creer en tus promesas.






0 comentarios:
Publicar un comentario